Agricultura
La Trufa Negra de Teruel consigue la IGP y hace brillar a la producción agroalimentaria de Aragón en Europa
El diamante negro de Teruel consigue el aval de la Unión Europea como primera trufa negra reconocida con esta figura de calidad.
La Trufa Negra de Teruel ha conseguido el reconocimiento de la Unión Europea como Indicación Geográfica Protegida (IGP) tras publicarse este jueves en el Diario Oficial de la Unión Europea su inscripción en el registro de indicaciones geográficas de la Unión.
Este registro convierte a la Trufa Negra de Teruel en la primera trufa negra reconocida por la Unión Europea bajo esta figura de calidad diferenciada. Además, refuerza el liderazgo de Aragón en un cultivo estratégico para la provincia de Teruel, donde la truficultura se ha consolidado como fuente de actividad económica, empleo y oportunidades en el medio rural.
Conocida como el diamante negro de la gastronomía, la Trufa Negra de Teruel es ya un producto de referencia en los mercados nacionales e internacionales. Su reconocimiento europeo protege su origen, refuerza su prestigio y reconoce un sector que ha contribuido a fijar población y a generar tejido empresarial en la provincia.
Aragón, referente mundial de trufa negra
Aragón es el mayor productor mundial de trufa negra con Teruel como territorio de referencia.
Más allá de su valor gastronómico, este cultivo ha generado una actividad económica ligada al territorio y ha abierto nuevas oportunidades en zonas rurales con especiales dificultades demográficas. La truficultura ha permitido diversificar rentas, impulsar nuevas iniciativas empresariales y reforzar el valor añadido en origen de un producto estrechamente vinculado a la provincia.
La nueva IGP reconoce esa realidad productiva y territorial. Protege un producto de calidad diferenciada y, al mismo tiempo, respalda el trabajo de los truficultores, la especialización de Teruel y el papel de Aragón como referencia internacional en un cultivo cada vez más valorado por la gastronomía y por los mercados.
ATRUTER y el impulso del sector trufero
La solicitud de protección del nombre Trufa Negra de Teruel como Indicación Geográfica Protegida tuvo entrada en el Registro Electrónico General de Aragón el 5 de abril de 2022 y fue presentada por la Asociación de Recolectores y Cultivadores de Trufa de la Provincia de Teruel, ATRUTER.
ATRUTER es una entidad sin ánimo de lucro constituida en 1997 para representar a los recolectores y cultivadores de trufa de la provincia de Teruel, defender sus intereses y promover actuaciones destinadas al fomento y mejora de la truficultura.
La asociación cuenta con una amplia representatividad dentro de la cadena de valor, con alrededor de 500 miembros entre socios y colaboradores y casi 10.000 hectáreas declaradas en la solicitud conjunta de la PAC destinadas a este cultivo.
Aroma, calidad y tradición trufera
Las peculiares características agroclimáticas de Teruel, sus suelos calizos y pedregosos, sus veranos cortos y frescos, sus inviernos con nevadas frecuentes, la orografía, la altitud y la cercanía al Mediterráneo han favorecido la obtención de un producto con un aroma distintivo y penetrante, muy valorado en la gastronomía.
La Trufa Negra de Teruel es un hongo de la especie Tuber melanosporum. Su parte exterior presenta una estructura verrugosa o piramidal, aparentemente agrietada y de color negro mate, a veces con algún tono rojizo o marrón. La parte interior es compacta, de color pardo negruzco y está recorrida por venas finas, blancas y bien definidas.
El producto deberá estar maduro y sano en el momento de su recolección, libre de parásitos y ataques, con aspecto fresco, firme al ejercer presión, sin presencia de moho y exento de olores anormales.
La Trufa Negra de Teruel se comercializa en fresco, entera o en trozos. Su recolección comienza a finales de noviembre y se prolonga hasta mediados de marzo.
El reconocimiento europeo respalda también la experiencia de los truficultores turolenses y el trabajo desarrollado durante décadas en torno al cultivo de la trufa. Ese esfuerzo abarca desde las técnicas de micorrización y recolección hasta la consolidación de una producción reconocida por su calidad y por su vínculo con el territorio donde Aragón se ha convertido en el referente mundial.


