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Goya, del Museo al Palacio’ recibe el ‘Retrato de María Teresa de Vallabriga’ como obra invitada


​La exposición, que puede visitarse en el Palacio de la Aljafería, ha recibido a 321.000 visitantes en su primer año

La exposición ‘Goya, del Museo al Palacio’ ha presentado este viernes el ‘Retrato de María Teresa de Vallabriga’, pintado por Francisco de Goya en 1783 y que pertenece al Museo Nacional del Prado, como obra invitada. Esta obra sustituye al retrato de Luis de Borbón, esposo de María Teresa de Vallabriga, y que podía verse hasta ahora en la muestra dedicada al genio de Fuendetodos.

El Gobierno aragonés y las Cortes de Aragón organizaron ‘Goya, del Museo al Palacio’ con motivo del cierre por obras del Museo de Zaragoza, para exhibir su colección del artista de Fuendetodos, que puede visitarse desde diciembre de 2024 en la zona histórica del Palacio de la Aljafería. En el Salón del Trono se decidió dejar un espacio para albergar cada cierto tiempo una obra invitada que complementa la exposición.

En este caso, la nueva obra invitada representa a María Teresa de Vallabriga y Rozas, Español y Drumond de Melfort (Zaragoza 1759-1820), hija de un capitán de regimiento de caballería, José Ignacio de Vallabriga Español, y de doña María Josefa de Rozas y Drummont de Melfort, cuarta condesa de Castelblanco y condesa viuda de Torres Secas. Su hermano Luis fue teniente general de marina y amigo de Francisco de Goya.

Tras la muerte de sus padres, ella y su hermana menor, María Ana, fueron trasladadas a Madrid a casa de sus tíos, los marqueses de San Leonardo. Allí recibieron una muy refinada educación, siendo ofrecida en matrimonio a los 16 años de edad al Infante don Luis Antonio Jaime de Borbón y Farnesio (Madrid, 1727 – Ávila, 1785), hermano del rey Carlos III. El matrimonio se celebró el 27 de junio de 1776 en el oratorio del palacio de la Duquesa de Fendinanda en Olías del Rey, Toledo.

El infante don Luis tenía 49 años y María Teresa a punto de cumplir 17, un enlace morganático, relegando así su posición de segunda clase en la Corte y no pudiendo ostentar las armas y el apellido de los Borbones. Tuvieron cuatro hijos, falleciendo el segundo a los pocos meses de nacer.

María Teresa vivió una vida demasiado tranquila para su juventud, apartada de la Corte en sucesivas residencias Tras la muerte del infante, a la joven esposa le esperaban grandes momentos de soledad al ser separada de sus tres hijos, Luis María, Maria Teresa y Maria Luisa. Tras residir en Velada, poco tiempo después regresa a su ciudad natal, Zaragoza, donde vivió en la conocida casa Zaporta, a la que se conocerá como Casa de la Infanta, en su honor.

OTROS RETRATOS

Tal vez la coincidencia de que tanto María Teresa como Goya tenían origen aragonés, llevó al pintor a demostrar cierta simpatía por la dama. Además del retrato que se exhibe ahora en esta exposición, el pintor realizó varios retratos más. En uno de ellos, que se encuentra en una colección particular mexicana, realizado también sobre tabla, la dama se presenta frente al espectador.

También existe un retrato muy similar al del Prado, esta vez sobre lienzo y en la actualidad en propiedad particular. Otro retrato de casi de cuerpo entero se exhibe en la Alte Pinakothek en Munich y otro en la Galería de los Uffizi de Florencia, tiene como fondo la sierra de Gredos y muestra a la dama a caballo, ambos lienzos son de 1783.

Como el retrato de su esposo, Luis Antonio de Borbón, con el que hace pareja y que acaba de exhibirse también como obra invitada en esta exposición, fueron realizados en el verano de 1783 por Francisco de Goya y son magníficos estudios preparatorios para el gran cuadro final de la familia del Infante, que se encuentra en la actualidad en la Fundación Magnani-Rocca, de Corte de Mamiano, en Parma (Italia).

Presentación de la obra invitada de la exposición ‘Goya, del Museo al Palacio’.

ESTUDIO PARA LA OBRA DE FAMILIA

Este retrato de perfil se encuentra en clara comunicación con el de su esposo, cuyas miradas se orientan para encontrarse. Goya realiza un verdadero estudio del natural, sobre un fondo oscuro se recorta el busto de María Teresa, de elegante porte.

Destaca un rostro radiante, que revela su juventud y belleza y su brillante cabello trenzado se recoge por un lazo de seda azul, sobre sus hombros se observa un sencillo peinador. Todo indica que es un estudio para la obra final de la familia del infante, en la que porta también esta sencilla prenda, pues está siendo atendida por su peluquero.

La pintura está realizada a base de pinceladas de rápida ejecución, demostrando el pintor una técnica más minuciosa y delicada en el cabello, con base en transparencias doradas que le proporcionan brillo. La iluminación del lienzo se concentra en su rostro, delineando su perfil y coloreando sus mejillas y labios, aunque sobria y esquemática transmite sencillez y dulzura.

Parece ser que el reverso del cuadro llevaba, sobre un cartón, una inscripción no autógrafa de Goya, perdida antes del ingreso del cuadro en el Museo Nacional del Cuadro, en la que se leía que Goya realizó esta pintura en una hora: “Retrato de Dña. María Teresa de Vallabriga/ esposa del Srmo. Señor Ynfante/ de España Dn. Luis Antonio/ Jaime de Borbón/ que de 11 a 12 de la mañana el día/ 27 de agosto del año 1783 hacía / Dn. Francisco de Goya”.

OBRAS INVITADAS

Uno de los atractivos de la exposición ‘Goya, del Museo al Palacio’ es su dinamismo, ya que, además de la colección permanente, cuenta con estas obras invitadas gracias a préstamos temporales de obra de Goya.

El primer cuadro que ocupó este singular espacio fue el ‘Retrato de José de Cistué y Coll, Barón de la Menglana’, un cuadro de 1788, recientemente adquirido por el Gobierno de Aragón para permanecer en el Museo de Huesca, que fue cedido para la exposición el pasado mes de marzo. El retrato de José de Cistué destacaba por su fondo neutro, con un cortinaje y un tapete que le conferían volumen y plasticidad, y un gran detalle en la plasmación de los rasgos faciales.

El retrato, transcurridos cuatro meses, fue sustituido por la obra ‘Virgen con el niño’, pintado por Goya entre 1772 y 1773 y expuesto en la Aljafería entre los meses de julio a septiembre. Se trataba de una escena poco usual en la producción del pintor de Fuendetodos, pues mostraba a la Virgen con el niño en delicada armonía y su expresión quedaba enmarcada por un rostro ovalado de suaves facciones con ojos rasgados y boca pequeña.

A continuación, y hasta ahora, el cuadro que han podido apreciar los visitantes de manera temporal ha sido el ‘Retrato de Luis de Borbón’, un óleo sobre lienzo de propiedad particular pintado en 1783. El pintor de Fuendetodos estuvo dos veranos consecutivos realizando este y otros retratos del infante y de su familia. Don Luis retratado de forma sublime, viste casaca, de la que destaca el cuello con chorrera de encaje y una hebilla, y luce sobre el pecho la banda azul con ribetes blancos de la Orden de Carlos III y debajo la roja del Toisón de Oro.

Presentación de la obra invitada de la exposición ‘Goya, del Museo al Palacio’.Cortes de Aragón

RECORRIDO DE LA EXPOSICIÓN

El busto de Goya realizado por Mariano Benlliure, uno de los de los retratos más icónicos del pintor y que sirvió para crear la estatuilla de los Premios Goya, da la bienvenida a todos los visitantes en su entrada a la muestra para dar paso a la colección de estampas con las que conocer el perfil grabador y la máxima expresión del mundo interior del gran genio aragonés.

Con la llegada de la exposición, la sala de Pedro IV, dedicada a la obra gráfica de Goya, cuenta con un especial protagonismo por ser un espacio en constante cambio para garantizar la conservación de los grabados y piezas expuestas. Así, el seguimiento de esta actividad en redes sociales permite dar a conocer la importancia de conservar la obra gráfica de forma adecuada o descubrir detalles de los dibujos y estampas del pintor para comprender su evolución como artista.

SALA DE EXPOSICIONES. ANTEDECENTES. LOS BAYEU

Tras descubrir la obra gráfica de Goya, el visitante accede a la sala dedicada a los inicios y antecedentes del artista universal que busca destacar el legado de los hermanos Bayeu y de José Luzán y Martínez a través de sus obras, así como invitar al público a redescubrir el Palacio de la Aljafería de la mano de unos de los mejores pintores aragoneses del siglo XVIII, que fueron fundamentales para que Goya se convirtiese en el artista que fue.

SALA DEL TERCER TAUJEL. GOYA EN ZARAGOZA Y EN ITALIA

El cuaderno italiano, la participación de Goya en el certamen internacional de pintura de la Academia de Parma y la estancia del pintor en Italia son los grandes protagonistas de la Sala del Tercer Taujel para conocer los inicios de su etapa más temprana como artista.

Del mismo modo, las primeras pinturas de temática religiosa que realizó durante su juventud en la ciudad de Zaragoza, como la serie dedicada a la Virgen del Pilar, san Francisco Javier y otros santos, también ocupan un lugar destacado en esta sala.

Presentación de la obra invitada de la exposición ‘Goya, del Museo al Palacio’.Gobierno de Aragón

SALÓN DEL TRONO. GOYA, PINTOR DE CORTE

El Salón del Trono es uno de los lugares más destacados de la exposición de Goya por acoger retratos de la etapa de Goya como pintor de corte, como los de los reyes Carlos IV y María Luisa de Parma, del depósito del Museo del Prado, y del rey Fernando VII, procedente de la Confederación Hidrográfica del Ebro. Este espacio acoge también las obras invitadas.

SALA DE SANTA ISABEL. GOYA, PINTOR DE RETRATOS

La sala de Santa Isabel alberga un pequeño recorrido por una selección de pinturas que muestran la maestría de Goya en el género del retrato privado y la imagen más emblemática de la exposición: el retrato de Don Luis María de Borbón y Vallabriga. En esta sala se encuentran retratos del pintor aragonés como el del duque de San Carlos o los dedicados a Juan Martín de Goicoechea, a Gumersinda Goicoechea, su nuera, y Francisco Javier Goya, su hijo.

SALAS DE LOS PASOS PERDIDOS. GOYA, PINTOR RELIGIOSO

Las salas de los pasos perdidos llevan hacia el final de la exposición para realizar un breve recorrido por la pintura religiosa, uno de los grandes géneros abordados por el maestro pintor, con obras como ‘La Virgen con san Joaquín y santa Ana’, ‘San Luis Gonzaga meditando ante un crucifijo’, ‘Muerte de san Antonio Abad’. El busto de Goya realizado por Félix Burriel pone fin al recorrido expositivo por la obra y vida del pintor aragonés.