Medio Ambiente y Turismo

La depuradora de La Iglesuela comenzará la fase de pruebas en julio

Los trabajos han tenido el reto de la altitud, dado que está a más de 1.200 metros, y las dificultades para encontrar proveedores

Está impulsada por el Instituto Aragonés del Agua con financiación del Fondo de Inversiones de Teruel (FITE) y cuenta con un presupuesto de casi 1,3 millones de euros

La depuradora de La Iglesuela del Cid iniciará su fase de pruebas el próximo mes de julio, una vez finalicen las obras a finales de junio, tras una ejecución marcada por las condiciones de altitud y las dificultades para el suministro de materiales. La actuación se encuentra en estos momentos al 60% de ejecución. Está impulsada por el Instituto Aragonés del Agua con financiación del Fondo de Inversiones de Teruel (FITE), cuenta con un presupuesto de casi 1,3 millones de euros y una capacidad de tratamiento de 1.100 habitantes equivalentes.

El director del Instituto Aragonés del Agua, Luis Estaún, el vicepresidente de la Diputación Provincial de Teruel, Rafael Samper, y el alcalde de La Iglesuela del Cid, Fernando Safante, han visitado las obras para comprobar su evolución y concretar las actuaciones de integración paisajística de la instalación, que incluirán la plantación de vegetación autóctona.

La ejecución de esta infraestructura ha supuesto un reto técnico debido a su ubicación a 1.227 metros de altitud y a las condiciones climáticas, que han obligado a realizar interrupciones en los trabajos. A ello se suma la limitada disponibilidad de proveedores de materiales y de empresas de movimiento de tierras en la zona del Maestrazgo, lo que ha generado retrasos en el desarrollo de la obra.

En la actualidad, los trabajos se centran en el interior del edificio destinado a la deshidratación de fangos y oficinas, donde se están realizando labores de calderería y electricidad, así como en la urbanización de la planta y la instalación de los equipos necesarios para su puesta en funcionamiento.

La depuradora emplea la tecnología de lechos bacterianos, un sistema de bajo consumo energético, sencilla explotación y reducida ocupación de superficie, que además presenta una buena adaptación a sobrecargas hidráulicas puntuales, habituales en un municipio con carácter turístico como La Iglesuela.

El proyecto incluye también la ejecución de una estación de bombeo que recoge los dos puntos de vertido de aguas residuales del municipio y las impulsa a lo largo de 650 metros hasta la planta mediante una tubería de polietileno de alta densidad. Durante esta fase se han encontrado dificultades añadidas por la presencia de terreno rocoso, que ha condicionado el ritmo de avance de los trabajos.