Sanidad
Cerca de 3.000 personas sufren un ictus cada año en Aragón
El Día Mundial del Ictus señala las "secuelas invisibles" de quienes sobreviven y destaca el papel de Enfermería y Trabajo social en su atención
Las dificultades para volver al trabajo, la pérdida de autonomía, las alteraciones cognitivas o de comunicación pueden persistir tras el alta hospitalaria
Cada año se producen en Aragón alrededor de 3.000 casos de ictus, una enfermedad que puede cambiar radicalmente la vida de quienes la sufren y de sus familias. Según la Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud, cerca de un tercio de las personas que sobreviven presenta secuelas que pueden ocasionar dependencia funcional. Pero sus consecuencias van más allá de las dificultades físicas: los problemas de memoria, comunicación, concentración o fatiga pueden condicionar la autonomía, las relaciones personales y la reincorporación al trabajo.
La recuperación después de un ictus no consiste únicamente en sobrevivir, sino también en recuperar la autonomía y reconstruir el proyecto de vida. Para ello, resulta fundamental una atención multidisciplinar que combine la asistencia médica especializada, los cuidados de enfermería, la rehabilitación y el acompañamiento social.
Así lo han destacado este lunes, en una rueda de prensa de la Asociación Ictus de Aragón (AIDA), celebrada en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza con motivo del Día Mundial del Ictus, que se conmemora el 29 de octubre, Miguel Lierta, presidente de AIDA; Ruth Ambrós, trabajadora social de AIDA; Alberto Auré, del equipo de Enfermería de Neurología del Hospital Universitario Miguel Servet; el doctor Javier Marta, jefe de Neurología Vascular del Hospital Universitario Miguel Servet y el doctor Carlos Tejero, neurólogo de la Unidad de Ictus del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.
Las secuelas invisibles del ictusDeclaraciones del jefe de sección de Neurología del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Carlos Tejero
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Signos de alarma de que se está produciendo un ictusDeclaraciones del jefe de sección de Neurología Vascular del Hospital U. Miguel Servet, Javier Marta
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Evolución de la incidenciaDeclaraciones del neurólogo Javier Marta
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Trabajo social: acompañar la reconstrucción de la vida
Uno de los aspectos en los que más ha insistido AIDA este año es en la necesidad de atender las consecuencias sociales del ictus. Tras el alta hospitalaria, muchas familias se enfrentan a cambios en su vida cotidiana, pérdida de autonomía, nuevas responsabilidades de cuidado, incertidumbre laboral o dificultades para acceder a los recursos disponibles.
Ruth Ambrós, trabajadora social de AIDA, ha explicado que el Trabajo Social desempeña un papel fundamental desde la primera acogida, mediante la escucha, la valoración de necesidades, el asesoramiento y el acompañamiento. "Después de un ictus, muchas personas y familias tienen que reorganizar su vida. Nuestro trabajo no consiste únicamente en informar sobre ayudas o realizar trámites, sino en acompañarlas en ese proceso y facilitar los apoyos que les permitan recuperar la mayor autonomía posible", ha explicado Ruth Ambrós.
Desde AIDA, el área de Trabajo Social ofrece orientación sobre dependencia, discapacidad, prestaciones y ayudas, adaptación a nuevas situaciones laborales y recursos de apoyo. También acompaña a las familias y personas cuidadoras, que en muchas ocasiones deben afrontar importantes cambios y situaciones de desgaste emocional.
Ambrós ha subrayado igualmente la importancia de la coordinación con el equipo de neurorrehabilitación, incorporando la situación social y familiar de cada persona a los objetivos de recuperación. "No se trata solo de recuperar capacidades, sino de que las personas puedan volver a participar en la sociedad, mantener sus relaciones y reconstruir su proyecto de vida. La rehabilitación y el acompañamiento social deben ir de la mano", ha señalado.
Enfermería: cuidados fundamentales desde las primeras horas
Alberto Auré, profesional de Enfermería de Neurología del Hospital Universitario Miguel Servet, ha destacado el papel fundamental de enfermería en la atención en todo el proceso. "La labor de enfermería es esencial desde los primeros momentos, pero también durante la recuperación. Además de vigilar la evolución del paciente y prevenir complicaciones, acompañamos a las familias, resolvemos sus dudas y les ayudamos a prepararse para los cuidados después del alta", ha explicado Auré.
Además, ha subrayado también la importancia de contar con profesionales de enfermería con formación específica en ictus, así como de la educación sanitaria durante la hospitalización y en la preparación del alta para fomentar la autonomía del paciente, controlar los factores de riesgo y prevenir nuevos episodios.
El retorno a la vida después del ictus
Por su parte, el doctor Carlos Tejero ha explicado que el impacto del ictus trasciende la fase aguda de la enfermedad. En España se producen aproximadamente 120.000 ictus al año, con unas 25.000 muertes anuales, según datos recogidos en la Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud.
"La pérdida de independencia no se limita a las dificultades motoras”, indica Carlos Tejero. Los especialistas recuerdan que muchas de las secuelas del ictus son poco visibles. Además de las limitaciones físicas, pueden aparecer alteraciones cognitivas, dificultades de lenguaje, problemas de planificación y organización, cambios emocionales o trastornos de conducta que condicionan la autonomía y dificultan la vuelta al trabajo, la vida familiar y las relaciones sociales. En muchos casos, estas consecuencias obligan a replantear el proyecto de vida de la persona afectada y requieren apoyos especializados más allá del ámbito estrictamente sanitario.
Por ello, Tejero ha incidido en que la recuperación tras un ictus no depende únicamente de la atención médica, sino también de la coordinación entre profesionales sanitarios, recursos sociales y estructuras de apoyo comunitario que permitan a las personas afectadas recuperar la máxima autonomía posible y mantener su participación en la sociedad.
La prevención y la atención precoz siguen siendo fundamentales
Asimismo, el doctor Javier Marta ha insistido en la importancia de prevenir el ictus y reconocer precozmente sus síntomas. La debilidad repentina de un brazo o una pierna, la desviación de la boca, las dificultades para hablar o comprender el lenguaje y la pérdida brusca de visión son algunas de las señales de alarma ante las que debe llamarse inmediatamente al 061.
"El tiempo es cerebro. Cuanto antes se actúa, mayores son las posibilidades de limitar el daño cerebral y reducir las secuelas", ha recordado Marta, que ha destacado la importancia de la coordinación entre los servicios de emergencias, Atención Primaria y los hospitales a través del Código Ictus. Asimismo, ha subrayado la necesidad de controlar los principales factores de riesgo, como la hipertensión arterial, el tabaquismo y el sedentarismo.
AIDA: rehabilitar, acompañar y dar voz a las personas afectadas
El presidente de AIDA, Miguel Lierta, ha destacado el trabajo que desarrolla la asociación para mejorar la calidad de vida de las personas que han sufrido un ictus y de sus familias. "En AIDA trabajamos para que las personas que han sufrido un ictus y sus familias no tengan que afrontar solas sus consecuencias. Nuestro objetivo es ayudarles a recuperar capacidades, pero también a mantener su autonomía, sus relaciones personales y su participación en la sociedad. Cada pequeño avance en su vida cotidiana es importante", ha señalado.
La asociación, que en 2025 celebró su 25 aniversario, cuenta actualmente con 766 asociados y 209 usuarios en rehabilitación. Hasta septiembre de 2026, su Centro de Neurorrehabilitación ha realizado 18.864 intervenciones de fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia y neuropsicología, a las que se suman 1.316 atenciones desde el área de Trabajo Social. Su actividad gira en torno a cinco objetivos: agrupar, informar, asesorar, rehabilitar y representar, ofreciendo atención especializada en fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, neuropsicología, trabajo social y medicina rehabilitadora.
Además, organiza talleres gratuitos para sus socios, actividades de ocio y espacios de apoyo para familiares. La prevención y sensibilización también forman parte de su actividad, con 26 charlas informativas desarrolladas este año en diferentes puntos de Aragón, acercando el conocimiento sobre el ictus a centros de mayores, colegios, asociaciones y ayuntamientos.
Como actividad previa al acto central del Día Mundial del Ictus, AIDA instalará una carpa informativa el próximo miércoles 28 de octubre, de 9 a 13:00 horas, en el Parque Miraflores de Zaragoza, junto a su sede. Allí, profesionales y voluntarios de la asociación ofrecerán información práctica sobre cómo prevenir el ictus, explicarán los principales factores de riesgo y enseñarán a reconocer los síntomas de alarma de esta enfermedad para actuar a tiempo.
Marta Sampériz, gerente del 061, recibirá el premio Cerebro de Oro el 29 de octubre
La Asociación Ictus de Aragón celebrará el próximo jueves 29 de octubre, a las 17:00 horas, en el Patio de la Infanta de Zaragoza, su acto médico central, bajo el lema "Enfermería y Trabajo Social en Atención al Ictus".
Durante la jornada, diferentes profesionales abordarán la situación del ictus en Aragón, el papel de la enfermería, la importancia del trabajo social y los retos del retorno a la vida cotidiana tras sufrir esta enfermedad. El encuentro concluirá con la entrega del premio Cerebro de Oro a Marta Sampériz, gerente del servicio de urgencias y emergencias sanitarias del 061 Aragón, en reconocimiento a su trayectoria y labor profesional.