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Martes, 17 de marzo de 2026

Educación

EL CPI Ana María Navales gana un primer premio nacional por enseñar tecnología sin pantallas en educación infantil

Su proyecto sobre 'Paisajes digitales' es una de las 27 experiencias educativas reconocidas por el INTEF que fomentan la competencia digital del alumnado

El director del CPI Ana María Navales, Domingo Santabárbara, fue el encargado de recoger el premio.
El director del CPI Ana María Navales, Domingo Santabárbara, fue el encargado de recoger el premio.INTEF

El Centro Público Integrado Ana María Navales, de Zaragoza, ha sido galardonado con el primer premio en la categoría de Experiencias en Centros Educativos en la primera edición de los Premios a Experiencias Educativas que fomentan la Competencia Digital del Alumnado, convocados por el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF).

El centro se ha hecho con el premio por su proyecto sobre paisajes digitales, una propuesta pedagógica que utiliza la tecnología como herramienta para crear, investigar y aprender desde la infancia. Junto a ella, se reconocieron otras 26 experiencias educativas desarrolladas por 37 docentes y 6 centros educativos de todo el país que destacan por integrar la tecnología digital de forma innovadora en el aprendizaje.

El proyecto del CPI Ana María Navales, titulado “Creando paisajes digitales en Educación Infantil”, propone una forma diferente de trabajar la competencia digital desde las primeras edades. Su enfoque parte de una idea sencilla: la tecnología en la escuela debe servir para aprender y crear, no solo para consumir contenidos.

En los llamados paisajes digitales, el alumnado explora y produce sus propios contenidos utilizando herramientas como microscopios digitales, robótica educativa, realidad aumentada, stop motion, podcast o códigos QR, siempre integradas con materiales manipulativos, propuestas artísticas y experiencias de investigación.

Según explican desde el centro, el objetivo no es introducir más pantallas en el aula, sino utilizar la tecnología cuando tiene sentido pedagógico y amplía las posibilidades de aprendizaje. Por ello, el proyecto combina recursos digitales y analógicos en un espacio de experimentación inspirado en la idea del atelier educativo, donde diferentes lenguajes conviven para favorecer la creatividad y el pensamiento.

“El reto no es que los niños usen tecnología, sino que aprendan a comprenderla y utilizarla con criterio”, señalan desde el equipo educativo. En esta línea, el centro defiende que educar en competencia digital implica también proteger los tiempos de la infancia, priorizando la imaginación, la curiosidad y la investigación antes que el consumo tecnológico.

El proyecto ha sido posible gracias a la participación conjunta de alumnado, profesorado y familias, y se plantea como una propuesta fácilmente replicable en otros centros educativos, al apoyarse en herramientas digitales accesibles y de bajo coste.

Para el CPI Ana María Navales, este reconocimiento nacional supone un impulso para seguir desarrollando un modelo educativo en el que la tecnología se convierte en una herramienta al servicio del pensamiento, la creatividad y el aprendizaje.

Como resumen de la filosofía del proyecto, desde el centro destacan una idea que guía su práctica educativa: “La mejor tecnología en la escuela no es la que más brilla, sino la que, sin hacer ruido, ayuda a que brille el pensamiento de cada niño y niña”.