Cultura
Una exposición muestra el diálogo entre Aragón y los grandes centros artísticos europeos con obras de la Colección Palá
El director general de Cultura, Pedro Olloqui, ha contextualizado su arte como “respuesta a esa crisis que llevó a la vuelta a las raíces, al naturalismo y el costumbrismo”
El Gobierno de Aragón y la Universidad de Zaragoza han presentado este martes la exposición ‘Roma y París, horizonte de los artistas aragoneses 1870-1920. Colección Francisco Palá Laguna’. Un proyecto que muestra el diálogo entre Aragón y los grandes centros artísticos europeos, Roma y París, a través de la experiencia vital y creativa de una selección de artistas representativa del arte aragonés de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
La muestra, que podrá visitarse hasta el 18 de julio, reúne un conjunto de obras pertenecientes íntegramente a la Colección Francisco Palá Laguna, una de las colecciones privadas más significativas para el conocimiento del patrimonio pictórico aragonés de este periodo. Así, esta exposición, comisariada por la catedrática Concha Lomba Serrano, ofrece una mirada amplia a la pluralidad de géneros, técnicas, sensibilidades y trayectorias que caracterizaron a varias generaciones de pintores aragoneses en un momento clave de apertura internacional y renovación estética.
El director general de Cultura del Gobierno de Aragón, Pedro Olloqui, ha señalado el momento histórico en el que se sitúan las obras, en medio de una “decepción con el mundo ilustrado” y con varias crisis divisándose por el horizonte: “Hubo una respuesta a esa crisis que llevó a la vuelta a las raíces, al naturalismo y el costumbrismo”. Y ahí es donde se aprecia ese “sello aragonés”.
Durante el último cuarto del siglo XIX y las primeras décadas del XX, numerosos pintores aragoneses realizaron viajes a diferentes países europeos con el objetivo de ampliar su formación, conocer nuevas tendencias y tomar contacto con las corrientes culturales que marcarían la modernidad artística.
Si bien la duración y el carácter de estos viajes fue diverso, todas estas experiencias tuvieron un impacto significativo en su obra, introduciendo temas, composiciones y lenguajes que enriquecieron notablemente la pintura aragonesa del fin de siglo.
No obstante, tal y como señala el propio coleccionista, Francisco Palá Laguna, esta generación de artistas se encuentra tristemente entre “los olvidados” por la sociedad. “Estos pintores no fueron tratados debidamente ni por las instituciones ni por la prensa local de su época”, ha denunciado. Una paradoja, ya que, como ha explicado la comisaria de la exposición, Concha Lomba: “Aunque no tuvieron éxito en su tierra, sí lo tuvieron en el ámbito internacional”.
La Colección Francisco Palá Laguna permite reconstruir el entramado de vínculos de los pintores, mostrando la evolución de los artistas desde sus raíces aragonesas hacia horizontes más amplios, y subrayando la importancia del coleccionismo privado como garante de conservación y transmisión de este patrimonio.
La exposición
La exposición se estructura en una secuencia de ámbitos que permite recorrer el arco cronológico de la colección (1847–1930) a partir de una doble lectura: por un lado, la construcción de una mirada sobre el territorio; por otro, el diálogo entre lo local y los centros artísticos europeos.
El itinerario se abre con un primer ámbito dedicado a la imagen de Zaragoza, articulado a través de obras de Nicolás Ruiz de Valdivia y Aguilera, Justino Gil Bergasa, Antonio Montero Arbiza, Alejandro Ferrant y Fischermans y César Álvarez Dumont, que proponen una visión plural de la ciudad, entre el registro de sus escenarios, la evocación de atmósferas y la fijación de tipos y escenas, y sitúan al visitante en el contexto cultural desde el que se despliega el resto de la muestra.
A partir de este arranque, el recorrido presenta de manera progresiva a los artistas más destacados del periodo, permitiendo ahondar en su producción y en las claves que vertebran el conjunto. En este tramo se integran autores como Marcelino de Unceta, Francisco Pradilla Ortiz, Mariano Barbasán Lagueruela, Agustín Salinas y Teruel, Hermenegildo Estevan Fernando, Joaquín Pallarés y Allustante, Juan José Gárate, Julio García Condoy, María Luisa de la Riva y Callol-Muñoz, Mariano Oliver Aznar, Anselmo Gascón de Gotor, Pablo Gonzalvo Pérez, Mariano Alonso Pérez Villagrosa, Ricardo Arredondo Calmache o Máximo Juderías Caballero, entre otros.
La lectura expositiva hace especial hincapié en las obras de carácter costumbrista, fundamentales para comprender sensibilidades, sociabilidades e imaginarios visuales de la época, y en el papel decisivo de los viajes de formación y contacto internacional, especialmente a Italia y París, como motores de ampliación iconográfica y de consolidación de lenguajes pictóricos.
De este modo, la exposición ‘Roma y París, horizonte de los artistas aragoneses 1870-1920. Colección Francisco Palá Laguna’ se presenta como un conjunto que oscila entre la afirmación de una identidad cercana y la aspiración cosmopolita, conectando la experiencia artística aragonesa con los grandes focos culturales europeos.
Acompaña al proyecto expositivo la edición de un amplio catálogo en el que la comisaria de la muestra, Concha Lomba Serrano, reflexiona sobre el coleccionismo y la producción plástica aragonesa de finales del siglo XIX y principios del XX, junto a textos del propio coleccionista, Francisco Palá Laguna, y Rafael Mateu Ros. Asimismo, han participado los especialistas más destacados en cada uno de los autores expuestos: Alberto Castán Chocarro, Magdalena Illán Martín, Guillermo Juberías Gracias, Jesús Pedro Lorente y Wifredo Rincón García.


