Gestión Forestal
El abeto en los Pirineos, bajo amenaza: un tercio de los árboles estudiados ha muerto en cinco años
Un estudio impulsado desde la Dirección General de Gestión Forestal entre 2020 y 2024 identifica múltiples factores responsables de la mortalidad de este árbol
El Gobierno de Aragón acoge hasta el jueves unas jornadas sobre sanidad forestal en el marco del proyecto europeo Sana Silva
La salud de los abetales en los Pirineos ha centrado hoy la atención de investigadores, gestores forestales y expertos durante unas jornadas enmarcadas en el proyecto europeo Sana Silva, que se celebran hasta el jueves en Jaca y Villanúa. En este contexto, el Gobierno de Aragón ha presentado un estudio encargado por la Dirección General de Gestión Forestal que revela que aproximadamente un tercio de los abetos seleccionados ha muerto en tan solo cinco años (2020-2024).
Bajo el título “Encuentros Sanidad Forestal en los Pirineos”, la cita reúne a expertos del Gobierno de Aragón, así como de Cataluña, Navarra, País Vasco, Occitania, Nueva Aquitania y Andorra. El objetivo es analizar los problemas sanitarios de los bosques derivados del cambio climático. En Aragón, el foco del proyecto se centra en la desaparición del abeto blanco (Abies alba), especie emblemática de los Pirineos.
La jornada de este miércoles ha comenzado en el Centro de Interpretación Cueva de las Güixas, en Villanúa, donde se ha abordado el estado sanitario de los abetales pirenaicos. Posteriormente, los participantes han visitado el abetal Fuente del Paco, evaluando tratamientos silvícolas y seguimientos en rodales con signos de decaimiento, y han concluido con una visita al abetal de Lierde, en Borau, considerado un ejemplo de buen estado sanitario.
El estudio encargado por el Gobierno de Aragón, realizado en colaboración con el Instituto Pirenaico de Ecología y las empresas 4Datum y Bioma Forestal, identifica múltiples factores responsables de la mortalidad: plagas de insectos, hongos de pudrición de raíces, parásitos como el muérdago y, especialmente, los efectos del cambio climático, que aumentan la vulnerabilidad del abeto frente a sequías estivales prolongadas. La investigación se realizó en un rodal de 11 hectáreas, ubicado entre 1.330 y 1.600 metros de altitud, en un espacio declarado Lugar de Interés Comunitario (LIC) de la Red Natura 2000.
La situación varía según los distintos valles pirenaicos: la degradación es más evidente en la Jacetania, mientras que áreas como Benasque o Pineta presentan mejores condiciones sanitarias. Para evaluar la evolución de los bosques, se han utilizado tecnologías de monitorización con drones y análisis de crecimiento de anillos, que han evidenciado episodios recurrentes de estrés hídrico asociados a sequías históricas.
En este contexto, Fran Gómez, director del Servicio Provincial de Medio Ambiente y Turismo de Huesca, ha indicado que “el estudio sobre la evolución del decaimiento confirma una tendencia creciente de mortalidad del abeto en esta zona del Pirineo, relacionada principalmente con el aumento de la temperatura y la irregularidad de las precipitaciones”. Gómez ha señalado también la influencia de otros factores, como la presencia de muérdago, y ha subrayado la necesidad de seguir investigando: “Es fundamental profundizar en el conocimiento para identificar con precisión las causas y poder plantear soluciones, ya que aún no conocemos todos los factores que intervienen en este proceso”.
Por su parte, Antonio Gazol, científico titular del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), ha explicado que “el análisis de los anillos de crecimiento nos proporciona información tanto del pasado como del presente de los árboles”. Según ha señalado, “los datos muestran que en esta zona el crecimiento de los abetos es más reducido y presenta una mayor sensibilidad a los episodios de sequía”. En este sentido, ha añadido que “el aumento de las temperaturas en los últimos años está teniendo un impacto negativo, especialmente en áreas donde los abetos se sitúan a menor altitud, lo que se traduce en una elevada mortalidad”.
Por último, Raphaël Delpi, gestor de proyectos de FORESPIR (entidad jefa de fila del proyecto Sana Silva), ha puesto en valor que “este proyecto de cooperación transfronteriza permite compartir experiencias y conocimientos entre diferentes regiones de Francia y España, lo que resulta clave para abordar de forma conjunta los retos de la sanidad forestal”.
El proyecto Sana Silva, financiado con fondos europeos del programa Interreg - Poctefa, cuenta con un presupuesto de 1,5 millones de euros para ejecutarse entre 2024 y 2026. Su objetivo es identificar, estructurar y capitalizar los conocimientos disponibles sobre sanidad forestal, y establecer estrategias de cooperación para adaptar los bosques al cambio climático, incluyendo medidas como la reducción de densidad y tratamientos silvícolas específicos.
SITUACIÓN DEL ABETALFran Gómez, director del Servicio Provincial de Medio Ambiente y Turismo de Huesca, resume la situación del abetal de Villanúa.
ESTUDIO DE ANILLOS DE CRECIMIENTOAntonio Gazol, científico titular del Instituto Pirenaico de Ecología, se refiere al estudio que realizan de los abetos.
COOPERACIÓN TRANSFRONTERIZARaphaël Delpi, gestor de proyectos de FORESPIR (entidad jefa de fila del proyecto Sana Silva), se refiere a la cooperación transfronteriza que implica el proyecto.


