Sanidad
El Hospital de Barbastro consolida la biblioteca de pacientes
Profesionales, usuarios y entidades de la comarca aportan libros de lectura y revistas
Además, está en marcha un grupo de voluntariado que acompaña a los pacientes durante su ingreso hospitalario
Las iniciativas, coordinadas por la trabajadora social, se consolidan como estrategias de humanización del centro barbastrense
El área de Trabajo Social del Hospital de Barbastro decidió en 2024 realizar un proyecto de mejora dirigido a los pacientes que consistía en fomentar la lectura como una acción más para mejorar su estancia hospitalaria. Dos años después, lo que empezó como una iniciativa de préstamo de libros se ha convertido en un consolidado servicio de biblioteca hospitalaria extendido por las plantas de hospitalización y en un programa de acompañamiento para pacientes con una gran acogida.
Actualmente, cada planta dispone de un espacio con libros y revistas que Maider Nacenta, trabajadora social del Hospital e impulsora de la iniciativa, renueva periódicamente gracias a las aportaciones de profesionales del centro, particulares y entidades de la comarca. Incluso los propios usuarios también participan aportando publicaciones para intercambio. Esta red de colaboración ha permitido transformar una idea inicial en un servicio de humanización consolidado.
La trabajadora social Maider Nacenta impulsó esta propuesta y continúa coordinándola. Según explica, "lo que empezó siendo un pequeño proyecto de préstamo de libros fue evolucionando hasta incorporar el acompañamiento de pacientes, una necesidad que detectamos en muchas personas que pasan tiempo solas durante el ingreso". Hoy, el programa cuenta con nueve voluntarios y un coordinador, todos ellos jubilados, que han recibido formación específica a cargo de Jorge Álvarez, psicólogo de la Plataforma Voluntaria de Aragón, entidad a la que pertenecen los voluntarios del Hospital de Barbastro.
"Estamos muy satisfechas con esta experiencia, que nos encanta"Declaraciones de Maider Nacenta, trabajadora social del Hospital de Barbastro
Los voluntarios visitan a pacientes y familiares de lunes a jueves para conversar, ofrecer compañía y proporcionar momentos de respiro a quienes ejercen labores de cuidado. "Los voluntarios son jubilados de esta zona y los pacientes que reciben este servicio son mayores, así que hablan de los pueblos, del huerto, de las fiestas y tienen muchos puntos en común. Los voluntarios escuchan, conversan y ayudan de esta forma a que la estancia en el hospital sea más llevadera", señala Maider Nacenta.
La directora de Enfermería del Hospital de Barbastro, Beatriz González, asegura que la iniciativa se ha consolidado como una herramienta de humanización que contribuye al bienestar emocional tanto de los pacientes como de sus acompañantes.
Jaime Ginás es uno de los pacientes hospitalizados que ha recibido las visitas de los voluntarios. "Tengo que estar muchos días en el hospital y las tardes se hacen muy largas", dice el usuario. "Yo agradezco esta compañía, me parece una idea muy buena", dice.
Manuel Agraz, coordinador del grupo de voluntarios, explica que conoció el proyecto al ir a visitar a un amigo y ver un cartel en el hospital sobre esta propuesta. Tras conocer la iniciativa, animó a varios amigos a sumarse. "Muchas veces, lo que más necesitan estas personas es simplemente que alguien les escuche. Ese rato de conversación puede ayudarles a llevar mejor el ingreso y mejorar su estado de ánimo", señala.
El voluntariado se desarrolla siempre respetando la intimidad y las preferencias de cada paciente. Para Manuel Agraz, la experiencia está siendo muy enriquecedora: "Creo que este tipo de voluntariado todavía no es suficientemente conocido. Hay muchas personas jubiladas que pueden aportar muchísimo, y dedicar una hora a la semana puede significar mucho para alguien que está solo en una habitación de hospital".
El programa de acompañamiento da respuesta a diferentes situaciones que se producen con frecuencia durante un ingreso hospitalario. En algunos casos, los pacientes se encuentran solos porque sus familiares residen lejos y no pueden desplazarse con regularidad. En otros, aunque la familia viva en Barbastro o en localidades cercanas, sus obligaciones laborales y personales dificultan una presencia continuada en el hospital.
Apoyo al cuidador
Existe además una tercera realidad especialmente habitual: pacientes que cuentan con un cuidador principal, generalmente su cónyuge, que permanece a su lado durante gran parte del día. En estos casos, la presencia de los voluntarios también resulta de gran ayuda, ya que ofrece compañía tanto al paciente como a la persona cuidadora, permitiéndole realizar pequeñas pausas, descansar unos minutos o simplemente sentirse acompañada y apoyada durante una situación que suele generar un importante desgaste físico y emocional.


