Sanidad
El Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa introduce una innovadora prueba que facilita el seguimiento de los pacientes tras un cáncer de vejiga
Es uno de los diez centros públicos en España que dispone de ella y permite reducir un 50% la necesidad de realizar una exploración endoscópica
El Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza ha puesto en marcha una nueva herramienta diagnóstica no invasiva para el seguimiento del cáncer de vejiga, el test Epicheck®, una prueba basada en el análisis molecular de una única muestra de orina.
La implantación de esta técnica se ha realizado de forma conjunta entre el Servicio de Urología y el Servicio de Anatomía Patológica de este hospital. Han trabajado coordinadamente, junto con la dirección del centro, para incorporar este procedimiento diagnóstico al sistema sanitario público de Aragón.
La puesta en marcha de esta técnica sitúa al Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza entre los diez centros nacionales públicos que incorporan herramientas de diagnóstico molecular avanzadas para el control del cáncer vesical, reforzando el compromiso del hospital con la innovación clínica, la medicina de precisión y la mejora de la atención al paciente.
El cáncer de vejiga es uno de los tumores urológicos más frecuentes. En España, se diagnostican aproximadamente 22.000 nuevos casos cada año, situándose entre los cánceres más comunes. En Aragón, se estiman entre 350 y 400 nuevos diagnósticos anuales.
En el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, se han beneficiado de la nueva prueba unos 70 pacientes desde su implantación, a finales de mayo de este año. Este nuevo método de seguimiento ya forma parte de su cartera de servicios.
El cáncer de vejiga presenta una elevada tendencia a la recidiva: entre el 50% y el 70% de los pacientes pueden presentar nuevas lesiones a lo largo de su evolución, lo que obliga a realizar controles periódicos durante muchos años. Además, es un cáncer que en el 25% de las ocasiones es invasivo, es decir, que se extiende a los órganos próximos.
Este cáncer se presenta, principalmente, a partir de los 65 años y afecta en mayor proporción a los hombres que a mujeres, aunque la incidencia en estas últimas va en aumento. La principal causa es el tabaquismo.
Descartar la enfermedad
El seguimiento de estos pacientes se basa en la realización de cistoscopias, una exploración endoscópica de la vejiga, a través de una pequeña cámara, que permite visualizar directamente el interior del órgano. Aunque es una prueba segura y eficaz, resulta invasiva y debe repetirse de forma periódica.
La incorporación del test Epicheck® permite complementar este seguimiento mediante una prueba sencilla basada únicamente en una muestra de orina que posee una elevada capacidad para descartar enfermedad tumoral activa. En muchos pacientes, la utilización de esta prueba dentro de los protocolos de seguimiento permite reducir un 50% la necesidad de realizar cistoscopias, lo que supone una mejora significativa en la comodidad del paciente y en la optimización de los recursos sanitarios.
Este test está destinado al seguimiento de personas que han sufrido un cáncer de vejiga, no al diagnóstico de esta patología. El urólogo de la Unidad Clínica de Cáncer Vesical del Servicio de Urología del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Jorge Subirá Ríos, ha señalado que, gracias a esta nueva prueba, en las revisiones periódicas que se realizan a estos pacientes, “alternamos una revisión con el test y otra con cistoscopia”.
El urólogo Jorge Subirá se refiere al cáncer de vejiga y a las mejoras que aporta este nuevo método de seguimiento
Jorge Subirá ha comentado que los primeros 70 pacientes a los que se ha practicado el Epicheck® han agradecido la introducción de esta nueva técnica. “El objetivo es mejorar el seguimiento de los pacientes con cáncer de vejiga utilizando herramientas diagnósticas más precisas y menos invasivas. Este tipo de pruebas nos permite seleccionar mejor cuándo es necesario realizar exploraciones endoscópicas y cuándo pueden evitarse”, ha enfatizado.
Para los profesionales, supone un avance importante que repercute en una mejor atención de esta patología, pero también de otras, al permitir destinar el cistoscopio para el diagnóstico, tanto del cáncer de vejiga, como de la uretra y de otras dolencias.
De hecho, la puesta en marcha de la nueva técnica ha repercutido en la reducción de la lista de espera de cistoscopias y, a partir de ahora, va a hacer posible la puesta en marcha de nuevos proyectos ya que la Unidad Clínica de Cáncer Vesical va a poder tener nuevos usos.
Dos fases
La puesta en marcha del nuevo test ha requerido la adquisición de un termociclador de PCR en el Servicio de Anatomía Patológica y la formación del personal. El técnico de la Sección de Patología Molecular del Servicio de Anatomía Patológica, Alejandro Martínez, ha comentado que han realizado una formación específica para validar la técnica, que se desarrolla en dos fases.
Una vez obtenida la muestra, se envía al laboratorio, a la Sección de Patología Molecular, donde, en la primera fase, se centrifuga para obtener una concentración suficiente de células que permita realizar la extracción de ADN. La segunda fase consiste en extraer el material y realizar la PCR, que determina la presencia o no de células cancerígenas.
La coordinadora de Técnicos del Servicio de Anatomía Patológica del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, Milagros Chico Rodríguez, ha remarcado el esfuerzo en formación y preparación que se ha realizado “ya que el procedimiento es complejo y requiere de un manejo muy específico y cuidadoso de las muestras”.
La coordinadora de Técnicos del Servicio de Anatomía Patológica, Milagros Chico, explica el procesoRequiere de un manejo muy preciso y cuidadoso de las muestras
Por su parte, el patólogo de la Sección de Uropatología del Servicio de Anatomía Patológica del Hospital Clínico Universitario, Guillermo Muñoz González, ha manifestado que para su servicio la incorporación de esta tecnología PCR ha representado a la vez un reto y un salto cualitativo en la medicina de precisión.
El patólogo Guillermo Muñoz indica que la incorporación de esta tecnología representa un reto y un salto cualitativo en la medicina de precisiónResalta la colaboración entre servicios
“Ha sido un reto, porque ha requerido de una formación específica intensiva tanto para el personal facultativo como, especialmente, para el personal técnico; y un salto cualitativo porque permite estudiar de forma automatizada alteraciones moleculares de las células uroteliales en la orina -detecta patrones de metilación en el ADN, típicos del carcinoma urotelial-, ofreciendo un resultado numérico altamente objetivo y fiable que optimiza la seguridad en el seguimiento del paciente”, ha dicho el doctor Muñoz.
Según ha detallado, “para poder implementar el test en nuestro laboratorio ha sido decisiva la participación de los técnicos del área de Patología Molecular, que han recibido una formación muy específica, incluso desplazándose a otros hospitales para ver in situ cómo se realiza la técnica”.
Muñoz ha añadido que este test molecular “supone un avance tecnológico importante, que nos permite aportar un diagnóstico objetivo, rápido y de alta precisión, más fiable incluso que el diagnóstico citológico mediante microscopía óptica”. También ha resaltado la colaboración entre su servicio y el de Urología, que ha hecho posible la implantación de esta innovadora prueba.


