Patrimonio Cultural
La iglesia parroquial de Agüero recupera la talla de la Virgen del Llano restaurada tras seis meses de trabajo
La Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural ha promovido y financiado los trabajos, que han conllevado una inversión de más de 6.000 euros
La iglesia parroquial de Agüero va a recuperar de nuevo la talla de la Virgen procedente de la ermita del Llano de Agüero, que ha sido restaurada gracias a un proyecto impulsado y financiado por la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural del Departamento de Presidencia, Justicia, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón.
La talla de la Virgen del Llano es una imagen románica de la segunda mitad del siglo XII que procede de la ermita dedicada a esta advocación mariana en la localidad oscense de Agüero. Por razones de seguridad y conservación de la propia talla, ésta se trasladó hace unos años a la cripta de la iglesia parroquial de San Salvador de Agüero, donde se venera actualmente.
Iconográficamente es una Virgen en Majestad sedente, del tipo Sedes Sapientiae o Trono de Sabiduría, expresión latina recogida en las letanías laurentianas para hacer referencia a este tipo de Theotokos o Madre de Dios representada como trono de la divinidad, de su Hijo. En este caso, el niño Jesús aparece sentado sobre la rodilla izquierda de la Virgen, rompiendo ligeramente la simetría habitual en las primeras representaciones románicas de esta difundida iconografía mariana.
Ambas figuras se representan coronadas, frontales, hiératicas, sin apenas expresión en sus rostros ni comunicación entre ellas. El Niño sostiene el libro de las Sagradas Escrituras con su mano izquierda, mientras con la mano derecha, hoy desaparecida, debía bendecir. Por su parte la Virgen sostiene una esfera o globus mundi con su mano derecha, mientras con la izquierda sujeta a su Hijo, transmitiéndole protección.
En el momento de la intervención el conjunto escultórico presentaba una repolicromía generalizada en las dos figuras, tanto en las carnaciones como en las vestimentas. La Virgen viste una túnica roja, un manto azulado ribeteado en dorado y un velo ajustado a su cabeza, que ciñe una sencilla corona. Por su parte el Niño viste una túnica verde y un manto rojo como la túnica de su Madre. Todos los colores son simbólicos y muy vivos, pero totalmente planos, sin variaciones de tonalidad para conformar los pliegues de los ropajes.
Por último, el trono que acoge las figuras está totalmente repolicromado y presenta dos adiciones de madera, una para ajustarlo a las andas o la peana sobre la que se sacaba la talla en procesión durante la romería del 8 de septiembre, festividad de la Natividad de la Virgen. Y otra, aparentemente, para tapar la pérdida de material tras un ataque de insectos xilófagos, ahora inactivo.
Pequeñas fisuras y grietas
La talla, de 76,50 centímetros de altura, está realizada en madera tallada en un solo bloque y su estado de conservación de partida era claramente deficiente. Se detectaba presencia de suciedad superficial (polvo y cera principalmente), así como pequeñas fisuras y grietas tanto en el soporte lígneo (que además presentaba la huella de un ataque puntual de xilófagos en la parte trasera) como en la policromía y su capa de preparación, con levantamientos y pérdidas en toda su superficie, especialmente en la zona del pecho de la Virgen.
Además, el Niño había perdido totalmente su mano derecha y se observaban tanto trozos de tela como clavos oxidados en diversas partes de la talla, que en su día cumplieron la función de unir determinadas partes de la figura.
La talla de la Virgen presenta dos inscripciones hechas a punzón directamente sobre la madera en su parte trasera de gran interés histórico y documental. Su transcripción, según la memoria final de la intervención, podría ser: “Renovose esta Santa Imagen. Año 1647” y “Este retablo de Nuestra Señora renovó el rector Juan Aranda. Año 1657”. Ambas han sido limpiadas y conservadas, dado que aportan datos fundamentales sobre la propia imagen, que debió ser repolicromada a mediados del siglo XVII, como parte de la renovación general del retablo del que formaba parte entonces.
En cuanto a su protección legal, esta talla se encuentra incluida en el Inventario de bienes muebles en posesión de instituciones eclesiásticas en Aragón con el número IIC ARAGÓN 8421 y, por tanto, tiene la consideración de Bien Inventariado del Patrimonio Cultural Aragonés en virtud de la Disposición Adicional Novena de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, de Patrimonio Cultural Aragonés.
Trabajos de restauración
Teniendo en cuenta la protección cultural, el interés histórico-artístico y el deficiente estado de conservación de esta talla de la Virgen y el Niño, la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón encargó a la conservadora-restauradora de bienes culturales Inmaculada Piedrafita Puértolas su restauración, por un importe de 6.031,85 euros y con un plazo de ejecución de seis meses. Los trabajos se han desarrollado entre noviembre de 2025 y mayo de 2026. Además, se invirtieron 337,52 euros en el análisis de dos micromuestras de su policromía.
Una vez realizadas las catas de inspección necesarias para conocer la existencia y extensión de las posibles policromías subyacentes, y tras la obtención de los resultados de los análisis de laboratorio de las dos muestras extraídas, se comprobó que las carnaciones presentaban cuatro capas de policromía, mientras que las vestimentas solo dos.
Tras el análisis del estado de conservación de las capas polícromas subyacentes, se decidió respetar la capa de repolicromía generalizada de la indumentaria de la Virgen y el Niño, así como del trono, ya que en estas zonas la policromía subyacente había desaparecido en su mayor parte (probablemente debido a que esta parte de la imagen en algún momento se quemó).
Sin embargo, en el caso de las carnaciones, se optó por recuperar la capa polícroma inmediatamente subyacente, más fina y mejor conservada que en el resto de la talla, aunque tampoco se trate de la policromía original románica, a la que no se ha podido llegar.
Recuperar su integridad física y unidad estética
Una vez tomada esta decisión, se han realizado una serie de intervenciones encaminadas a recuperar su integridad física y unidad estética. Estas labores han consistido en la limpieza físico-química gradual y selectiva de dorados y policromías, tras los pertinentes ensayos y pruebas de solubilidad, en la estabilización de policromías en peligro de desprendimiento, devolviendo la cohesión y adhesión al estrato pictórico mediante la consolidación y el sentado de policromías y preparación, en la reintegración cromática de lagunas y pequeñas pérdidas, previamente estucadas y siguiendo el criterio de discernibilidad, y en la aplicación de una capa de protección final a la talla.
También se ha limpiado la corona de orfebrería de época moderna que portaba la Virgen, que ya no se va a volver a colocar sobre su corona tallada original, puesto que la roza y daña. Todo el proceso de restauración, junto con una detallada documentación gráfica y fotográfica del mismo, se encuentra recogido en la memoria final de la intervención.
Esta restauración ha sido realizada bajo la supervisión técnica del Servicio de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural, en las instalaciones del Museo Diocesano de Jaca, gracias a la colaboración de esta institución dependiente del Obispado de Jaca, que trabaja activamente en la conservación y difusión del patrimonio de su diócesis, a la que pertenece esta talla. Ahora que su restauración ya ha finalizado, la talla volverá a la cripta de la iglesia parroquial de Agüero, donde permanecerá expuesta para su contemplación.


