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Jueves, 16 de julio de 2026

Patrimonio Cultural

El retablo mayor de la Iglesia Parroquial de San Martín del Río recupera su esplendor tras una inversión de 127.000 euros

La Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural ha promovido la restauración de este conjunto de gran valor histórico-artístico

Presentación de la restauración del retablo de la Iglesia de San Martín en San Martín del Río.
Presentación de la restauración del retablo de la Iglesia de San Martín en San Martín del Río.

El retablo mayor de la Iglesia Parroquial de San Martín en la localidad turolense de San Martín del Río ha recuperado todo su esplendor tras un proceso de restauración en el que el Departamento de Presidencia, Justicia, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón ha invertido más de 127.000 euros.

El director general de Cultura y Patrimonio Cultural del Ejecutivo aragonés, Pedro Olloqui, ha asistido este jueves a la presentación de la restauración del retablo mayor, un acto en el que ha estado acompañado por la presidenta de las Cortes de Aragón, María Navarro, el presidente de la Diputación Provincial de Teruel (DPT), Joaquín Juste, la directora general de Transparencia, Participación Ciudadana y Acción Exterior, Sheila Serrano, la concejal del Ayuntamiento de San Martín del Río, Gloria Pardos, el párroco Avelino José Belenguer y el historiador Jesús Criado Mainar.

La restauración del monumental retablo mayor de San Martín del Río ha finalizado en mayo de este año y ha devuelto a este conjunto de gran valor histórico- artístico una visión renovada de sus dorados y policromías, oculta en el momento de su intervención por una gruesa capa de polvo y suciedad acumulada a lo largo de los años.

El director general de Cultura y Patrimonio Cultural, Pedro Olloqui, ha subrayado que el retablo restaurado es una obra “muy importante y muy significativa para la provincia de Teruel y para Aragón”, que ha conllevado una “fuerte inversión de casi 130.000 euros para poner en valor nuestra historia y nuestro patrimonio”.

“Hoy San Martín del Río es un símbolo para contar el fuerte compromiso del Gobierno de Aragón con el territorio, el patrimonio y la cultura”, ha dicho Olloqui. El retablo de San Martín ha pasado por un proceso de restauración “muy intenso” que le ha devuelto la policromía, “el esplendor, la brillantez y la luminosidad”. La riqueza del retablo “nos permite entender la relevancia e historia del municipio”, ha manifestado.

La presidenta de las Cortes de Aragón, María Navarro, ha elogiado la labor del Ejecutivo aragonés en la restauración del patrimonio de los municipios, que demuestra “el compromiso que tiene el Gobierno de Aragón con la despoblación y con la recuperación del patrimonio”.

La rehabilitación del patrimonio es también una prioridad para la presidenta del parlamento aragonés, que ha recordado que pronto se iniciará la rehabilitación del Palacio de la Aljafería. “Nos han dejado un legado que tenemos que ser capaces de transmitir en las mejores condiciones”, ha señalado, para asegurar que es “un orgullo compartir este día de felicidad con los vecinos de San Martín”.

Por su parte, la concejal Gloria Pardo ha expresado emocionada que hoy es “un día de fiesta” para San Martín. “Todos los vecinos estamos súper contentos porque hace mucho tiempo que estábamos esperando esta intervención y damos las gracias al Gobierno de Aragón y a todos los que han hecho posible que San Martín brille más”.

Presentación de la restauración del retablo de la Iglesia de San Martín en San Martín del Río.
Presentación de la restauración del retablo de la Iglesia de San Martín en San Martín del Río.

De finales del siglo XVI

La iglesia parroquial de San Martín del Río está dedicada al santo que da nombre al municipio y fue declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento en 2001. Se trata de una construcción de finales del siglo XVI en estilo gótico tardío con elementos ya renacentistas, que en el siglo XVII experimentó algunas pequeñas reformas exteriores como la construcción de una nueva portada superpuesta. Posteriormente, en el siglo XVIII fue renovada totalmente al interior con una decoración barroca de motivos realizados en estuco.

Interiormente este templo destaca por la riqueza de su patrimonio mueble, de gran variedad y calidad, entre el que sobresale su monumental retablo mayor dedicado a San Martín, incluido en el Inventario de bienes muebles en posesión de instituciones eclesiásticas en Aragón con el número IIC ARAGÓN 43871.0.

Se trata de un retablo de grandes dimensiones, que supera los 13 metros de altura y los 8 de anchura, que aparece articulado en basamento, sotabanco, banco y dos cuerpos de tres calles y dos entrecalles cada uno más un ático también de tres calles. Solo el basamento es de piedra y muestra la inscripción “AÑO 1739”, correspondiente al momento en que el retablo fue montado de nuevo tras su desmontaje para proceder a la redecoración total del interior del templo.

El resto del retablo está realizado en madera tallada, dorada y policromada, muestra una mazonería de gran potencia y estructura arquitectónica, en cuyas casas principales se sitúan esculturas de bulto redondo, mientras que las casas secundarias se decoran con altorrelieves, todos ellos pintados con motivos realizados en tonos vivos tanto mediante la técnica del estofado como a pincel.

San Martín de Tours

Iconográficamente el retablo contiene en la casa central una representación de San Martín de Tours montando a caballo y partiendo su capa con una espada para dársela a un mendigo. Este grupo escultórico se sitúa sobre el monumental tabernáculo que preside el retablo y aparece flanqueado en las calles laterales por sendas esculturas de San Fabián y San Sebastián, mientras que en las entrecalles se observan relieves alusivos a la vida del santo titular.

En el segundo cuerpo aparece de nuevo San Martín como obispo de Tours y flanqueado por Santa Catalina y Santa Bárbara, así como nuevas escenas de su vida en relieve en las entrecalles. En el ático, como es habitual, se sitúa el grupo escultórico del Calvario en el centro y a sus lados las esculturas de San Pedro y San Pablo. Este ático se remata con diversas imágenes de virtudes y ángeles.

Por otro lado, en la parte baja, en el banco, se advierte la presencia de cuatro escenas de la Pasión de Cristo (el Lavatorio de pies a los apóstoles, Cristo con la cruz a cuestas, el Prendimiento de Cristo y la Oración en el huerto), cuyo orden se ha alterado y que aparecen separadas por las figuras de los cuatro Padres de la Iglesia Occidental, todo ello en relieve.

Bajo este banco, se encuentra un sencillo sotabanco que aporta una mayor altura al retablo y se decora con cuatro escudos con las figuras de dos yelmos y dos jarrones con flores, que podrían aludir simbólicamente al propio San Martín, que fue soldado romano, y a la Virgen María, ya que todo este programa iconográfico hay que interpretarlo dentro del contexto contrarreformista surgido tras el Concilio de Trento (1545-1563).

Según la documentación histórica conservada, estudiada por el profesor Ernesto Arce Oliva, este retablo romanista, que utiliza un lenguaje clasicista inspirado en el arte romano del renacimiento pleno, fue realizado por el escultor Juan Miguel Orliens y su cuñado Juan de Acurio entre 1613-1615, y dorado y policromado por Mateo Viñas y Joseph Pérez entre 1677 y 1678.

Al respecto, el historiador Jesús Criado ha detallado que en el estudio de la obra se ha descubierto que la policromía del retablo la realizó Mateo Viñas, un pintor de Zaragoza, a partir de 1675, si bien falleció sin finalizarla y la terminó Joseph Pérez, de Daroca.

Deficiencias en su estado de conservación

Precisamente el gran valor histórico-artístico del retablo y las deficiencias que su estado de conservación presentaba (abundante suciedad superficial, pérdidas puntuales en policromías y dorados, oscurecimiento y amarilleamiento de barnices, pequeñas faltas volumétricas, manchas de humedad y zonas de desgaste en el basamento) motivaron que en 2021 la Dirección General de Patrimonio Cultural encargase a la conservadora-restauradora Covadonga Menéndez Zapata la redacción del proyecto para su restauración, que fue entregado en diciembre de 2021 y posteriormente actualizado en enero de 2025.

Ya con el proyecto actualizado, su ejecución se licitó y el contrato fue adjudicado a la empresa Arteayud S.L. por un importe de 127.050 euros (IVA incluido), financiados íntegramente por la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural.

La intervención realizada por el equipo de restauradores de Arteayud S.L., dirigido por Raquel Marco, ha consistido en una minuciosa fase de estudios previos de índole interdisciplinar para la recopilación de datos, tanto históricos, realizados por el historiador del arte José Luis Cortés y el doctor en Historia del Arte Jesús Criado, como de caracterización de materiales a través de análisis de laboratorio y estudios de análisis de imagen mediante el uso de diferentes longitudes de onda.

Estos análisis y estudios previos se complementaron con un meticuloso registro fotográfico inicial que reflejó el estado de conservación anterior a la intervención y la elaboración de planos y cartografías para recoger todos los daños y alteraciones presentes en soporte y decoraciones polícromas.

Como paso previo a los tratamientos de limpieza y consolidación, fue necesario realizar una serie de pruebas de idoneidad y catas para determinar los tratamientos más adecuados y selectivos en cada caso, dependiendo de si se trataba de carnaciones, esgrafiados de los ropajes, lacas o dorados.

Tras estos tratamientos de limpieza y consolidación se realizaron reintegraciones puntuales en las zonas de pérdida volumétrica o de capa pictórica, atendiendo en todo momento a criterios de discernibilidad y mínima intervención.

Antes y después del proceso de restauración.
Antes y después del proceso de restauración.

Otros trabajos

Por otra parte, se ha tratado todo el basamento de piedra y se ha revisado el sistema estructural y de anclaje al muro de todo el retablo, llevando a cabo trabajos puntuales de carpintería en algunas zonas, especialmente en el reverso y el ático.

Todo ello ha exigido, debido a las grandes dimensiones del retablo, la instalación de un gran andamio y diversos medios auxiliares para asegurar la correcta ejecución de los trabajos y de todos los ensayos y análisis previos necesarios que han determinado los tratamientos más idóneos.

Su desarrollo ha sido supervisado por los técnicos del Servicio de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural y por la directora facultativa de la intervención, la restauradora Patrocino Jimeno Victori.

Todos los tratamientos han sido documentados y registrados a lo largo de los meses de intervención, cuyos resultados se han plasmado en una memoria final, que incluye también un plan de conservación preventiva. Esta restauración se ha ejecutado entre noviembre de 2025 y mayo de 2026, con un plazo total de ejecución de 6 meses.